martes, 12 de abril de 2011

El año de la papa

El siguiente artículo de J.A. Lozano Teruel (Catedrático de Bioquímica), publicado hace casi tres años, nos relata la historia de la patata y  de su valor alimentario de forma sencilla y amena.

"No se trata de ninguna festividad china. La declaración del 2008 como Año Internacional de la patata la ha realizado la FAO, Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas, con el fin de "aumentar la conciencia de la importancia de la papa como alimento en los países en desarrollo", en un momento en el que los precios elevados de los alimentos constituye una preocupación mundial y que, según Hafez Ghanem, Subdirector General de la FAO. “estamos enfrentándonos al riesgo de que el número de personas que pasan hambre aumente en muchos más millones”. La patata constituye una esperanza. La revista SCIENCE así lo destaca en su número de esta semana.
HISTORIA
La papa o patata cuenta con una rica historia, cerca de diez mil años, que se está reconstituyendo utilizando las técnicas genéticas de la moderna biología molecular.  En cuanto a su domesticación, un estudio genético dirigido, en la Universidad de Wisconsin, por el botánico David Spooner, estableció, a través del análisis de marcadores genéticos de unas 360 especies del género Solanum, que "todas las variedades cultivadas actualmente se originaron a partir de la domesticación de la Solanum bukasovii en el sur del Perú y oeste de Bolivia", alrededor de 8000 años antes de Cristo y que la papa es oriunda del Perú, pues el rastreo genético realizado llevó a identificar a un ancestro con un origen único en el sur del Perú así como que todas las variedades de papa cultivadas actualmente se remontan a esa única fuente.  Aunque algunos científicos chilenos no están muy de acuerdo con ello, lo cierto es que existen cultivares nativos de papas a lo largo de los Andes, Chile, norte de Argentina, Colombia, sur de Venezuela y partes de México, aunque su mayor concentración se encuentra en Perú, seguido de Bolivia y Ecuador. Se estima que en total existen actualmente alrededor de 5000 variedades de papas nativas en los Andes, de las que un 80 - 85 % se encuentran debidamente caracterizadas y catalogadas en el banco genético de la Colección Mundial de Papa que el Centro Internacional de la Papa mantiene en custodia por encargo de la FAO. 
La palabra "papa" de origen quechua y del cruce entre batata, palabra originaria de la isla La Española, y papa resultó "patata", nombre que le fue aplicado en un principio por los conquistadores tanto a la papa como a la batata. El término "papa" aparece escrito por primera vez hacia 1540 y el de "patata" en 1606 con el significado de batata y sólo a partir del siglo XVIII con el significado de papa. Se dice que en España y la Nueva España se prefirió usar este nombre de "patata" en lugar de papa para evitar ofender a los papas y aunque en la mayor parte de España se llaman patatas, en las Islas Canarias y en parte de Andalucía predomina la palabra "papa", al igual que en el resto de los países hispanoparlantes. 
Introducida en Europa por los conquistadores españoles, la planta de la patata se usó bastante tiempo con fines ornamentales exclusivos, pero hay datos de que en 1573 se plantó en el Hospital de la Sangre de Sevilla para proporcionar comida a los enfermos y hacia fines del siglo XVI ya era un alimento común en Italia, Alemania, Polonia y Rusia; pero no en Francia donde se admiraba la belleza de sus flores que María Antonieta convirtió en el adorno favorito para su cabello. Fue el farmacéutico y gastrónomo Antoine Parmentier quien popularizó en ese país el consumo de la papa. Parmentier era conocido por sus banquetes, en los que ofrecía la papa como novedad alimenticia.
CONSUMO
  La papa es uno de los cuatro cultivos más importantes mundiales junto al trigo, arroz y maíz, con la ventaja de que sus tubérculos poseen un rendimiento por hectárea superior al de los granos de los cereales. Los tubérculos o papas se utilizan en alimentación animal y consumo humano, directamente cocinados, en diversos alimentos procesados, como agente gelificante y en la producción de bebidas alcohólicas. Asimismo, los tubérculos de papa presentan un sinnúmero de aplicaciones industriales y,por ejemplo el almidón de la papa provee una cobertura para el papel y para productos textiles. 
 Las patatas son fácilmente digeribles y poseen un alto valor nutricional. Contienen un 78% de agua y un 18% de almidón con el resto variable de proteínas, minerales y cerca de 0,1% de lípidos. La papa contiene varias vitaminas como vitamina C, riboflavina, tiamina y niacina. Entre los distintos minerales,  calcio,  potasio, fósforo y  magnesio. Debido a que presenta una escasa cantidad de sodio, su uso es adecuado  en las dietas de bajo contenido en sodio. Las papas consumidas con la cáscara son una excelente fuente de fibra, superior a los porcentajes de fibra que se encuentran en otros alimentos tales como los granos de cereales "enteros".
Los tubérculos se cocinan de muy variados modos: se guisan, se sancochan, se asan, se saltean, se fríen, se usan para purés, en cremas, sopas, suflés, croquetas y tortillas. Por deshidratación por congelación se produce el llamado chuño, ya conocido por los indígenas precolombinos y antecedente de los purés instantáneos de papas. También,  a partir de la fermentación de los tubérculos se obtiene una variedad del vodka 
GENES
El genoma de la patata se está descifrando actualmente a través de un Consorcio Científico Internacional  formado por institutos nacionales de investigación científica de Argentina, Brasil, China, los Estados Unidos, la India, Irlanda, Nueva Zelanda, los Países Bajos, Perú, Polonia, el Reino Unido y Rusia. Cada socio nacional  va a establecer la secuencia de por lo menos un tercio de un cromosoma, y cada cromosoma se ha asignado a uno o más países. Es notoria la ausencia científica de España, que en su día diera a conocer la patata a buena parte del mundo. 
La papa tiene 12 cromosomas, cada uno con una longitud aproximada de 70 millones de pares de bases, con lo cual su tamaño,  es en torno a una cuarta parte del genoma humano y posee un número de genes similar o superior al mismo.
La papa cultivada es una planta exógama autoincompatible y de elevada heterocigosis.  El genoma contiene mucho más que 40 000 genes y estos genes no están organizados en grupos, lo que en la práctica significa que por medios genéticos tradicionales es complejo y prolongado obtener mejoras auténticas, por lo cual el mejoramiento genético biotecnológico es un proceso esperanzador. Según Christian Bahem, del Departamento de Botánica de la Universidad de Wageningen, en los Países Bajos, coordinador del Potato Genome Sequencing Consortium (PGSC), desentrañar la secuencia completa del ADN supondrá localizar y determinar la codificación de los genes de características importantes, como los de la resistencia a las enfermedades, pero también los atributos nutricionales, como la calidad del almidón, el contenido de proteínas y vitaminas. Descifrar la secuencia genómica también permitirá obtener marcadores moleculares que los fitogenetistas pueden utilizar para aumentar la eficacia y la rapidez de sus programas de mejoramiento. A largo plazo, la secuencia completa del genoma será la base para entender los procesos biológicos básicos de características complejas como el rendimiento y la calidad." (Fuente: Diario La Verdad, canal "Ciencia y Salud". 2-7-2008)

* Nota musical:

domingo, 10 de abril de 2011

Los pandilleros del desierto

La saga de la película post-apocalíptica "Mad Max" fue todo un éxito en la década de los 80 del pasado siglo. Recordémosla con  Mad Max  3 "Más allá de la cúpula del trueno":

viernes, 8 de abril de 2011

Carroñeros

La abundancia relativa de vertebrados carroñeros constituye una de las diferencias más sutiles entre los ecosistemas terrestres y los marinos. De Australia a Canadá y de la meseta tibetana a las sabanas africanas, numerosas especies de vertebrados, pertenecientes a los linajes más diversos, consumen carroña asiduamente. Algunos lo hacen sólo de forma oportunista, como los cuervos y los chacales; para otros, la carroña representa una parte sustancial de su dieta y presentan adaptaciones especiales para su consumo, como en el caso de las hienas y del diablo de Tasmania; y finalmente existe un selecto grupo de especies, formado por los buitres del Viejo Mundo y los jotes y cóndores americanos, cuyo alimento está formado exclusivamente por despojos de otros vertebrados. 
 Nada de esto sucede en el mar, donde la nómina de carroñeros es francamente limitada, y la mayoría no han evolucionado para consumir carroña de forma habitual. Es el caso de las gaviotas, carroñeras sobrevenidas gracias a la incesante producción humana de descartes pesqueros y despojos de matadero, aunque su alimentación natural la componen pequeños peces pelágicos. Los osos polares tampoco desperdician un buen cadáver, aunque han evolucionado para la caza de focas en el hielo. Y lo mismo sucede con algunos tiburones, capaces de cuartear los cachalotes abarloados a los barcos balleneros del siglo XIX  si la tripulación no se apresuraba en el despiece, pero cuya anatomía habla de veloces cazadores de peces y no de eficientes rastreadores de cadáveres.
Alimentarse de carroña resulta una estrategia eficiente siempre y cuando exista una producción continuada y relativamente predecible de cadáveres. Las epidemias, el frío y las sequías pueden producir grandes mortalidades en poco tiempo, pero ese súbito incremento en la disponibilidad de alimento sólo puede ser utilizado por insectos con tiempos de generación cortos y capaces de permanecer en diapausa durante mucho tiempo. Los vertebrados no se adaptan bien a estas fluctuaciones. Necesitan una provisión relativamente constante de alimento y sólo la actividad de ciertos depredadores puede proporcionar un aporte continuado de carrroña.
Un guepardo captura prácticamente una gacela diaria, un jaguar caza un pécari cada dos o tres días, un tigre mata un sambar cada cinco días y las manadas de leones y lobos dan caza a cebras y ciervos respectivamente con una periodicidad similar. Ninguno de estos depredadores puede consumir a sus presas enteras y, aunque permanezcan dos o tres días junto al cadáver para aprovecharlo al máximo, acaban abandonando la carcasa, donde todavía existen numerosos restos de músculo, por no hablar del tuétano y el cerebro protegidos en el interior del esqueleto. En los ecosistemas terrestres donde existen grandes mamíferos carnívoros, la disponibilidad de carroña es elevada y continua. Falta saber localizarla y aprovecharla, algo fácil si se dispone del agudo olfato del jote de cabeza roja y de las potentes mandíbulas de la hiena manchada.
La situación es radicalmente distinta en el mar, donde prácticamente ningún depredador captura presas mayores que él mismo. En realidad, la longitud de las presas de los depredadores marinos suele ser inferior a un tercio de la longitud del propio depredador y habitualmente es ingerida entera. Capturar una presa de gran tamaño requiere una notable inversión en tiempo y energía. En tierra, puede resultar rentable si luego es posible atracarse de carne y además aprovechar el cuerpo durante varios días, como hacen leopardos, tigres, leones y lobos. Pero en el mar, esta utilización prolongada de las carcasas nos es posible, debido a algo extraordinariamente simple.
La densidad de todos los vertebrados es ligeramente superior a la densidad marina, salvo la de las ballenas francas y quizás alguna otra excepción. Si dejan de nadar o pierden el control de sus cavidades gaseosas (vejiga natatoria o pulmones, según la especie), todos los vertebrados se hunden en el mar, aunque luego los gases de la descomposición puedan reflotar algún cadáver. Por lo tanto, las presas de los depredadores marinos se hunden indefectiblemente hacia el fondo. Este fenómeno físico hace que en el mar no resulte energéticamente rentable la captura de presas que no puedan ser ingeridas inmediatamente tras la captura. En mar abierto, las orcas cazan peces y pequeños cetáceos, que pueden consumir de forma prácticamente completa, y lo mismo se aplica a los tiburones. Especies como el pez espada y el atún rojo,  de hasta 300 kilogramos de peso, consumen presas de menos de medio kilogramo de peso. Los cachalotes, los elefantes marinos y los zifios también se tragan enteros los calamares que consumen. Y la mayoría de los delfines capturan únicamente pececillos de menos de 100 gramos de peso. La caza, en el mar, apenas deja cadáveres y sin un suministro predecible, los vertebrados carroñeros no han podido evolucionar.
Sólo algunas poblaciones de orcas infringen habitualmente la norma de capturar presas mucho menores que ellas mismas. Un ecotipo de orca propio de la Antártida parece especializado en la captura de rorcuales aliblancos antárticos y otro ecotipo propio del Pacífico norte capturando crías de ballena gris durante la migración anual de esta especie. Cuando las orcas del Pacífico capturan ballenas en zonas relativamente someras, explotan el cadáver sumergido durante varios días, tal como hacen los depredadores terrestres.  Cuando la carcasa es finalmente abandonada, los tiburones aprovechan los restos y si, finalmente, parte del cuerpo es arrastrado a la orilla, lo consumen los osos polares. Sin embargo, se trata de un fenómeno estrictamente local, sin mayor trascendencia en la evolución de estos carroñeros oportunistas.
Sin embargo,  cuando las orcas capturan una ballena en aguas profundas, sólo tienen tiempo de consumir la lengua, los labios y parte de la grasa antes de que su presa se hunda fuera de su alcance. Esto sugiere que, al menos en la Antártida y quizás en el Pacífico, la actividad de las orcas ha generado un suministro relativamente continuo de carroña de ballena hacia las profundidades. No parece existir ningún vertebrado especializado en aprovechar de forma sistemática esta fuente de alimento, demasiado disperso en el espacio, pero sí un diversa fauna de invertebrados, equivalentes a los insectos necrófagos terrestres.
(Fuente: Revista Investigación y Ciencia. 5-4-11)

El siguiente vídeo nos muestra el papel que desempeñan las especies carroñeras en el reciclado de la materia orgánica dentro de los ecosistemas terrestres, en donde nada se desperdicia para poder recuperar la biomasa de nuevo.

martes, 5 de abril de 2011

Alimentación y cambio climático


El siguiente artículo nos revela la influencia de la actividades humana en el medio ambiente así como sus efectos en el clima, concretamente de aquellas que están relacionadas con la producción de alimentos. Literalmente reza así:
"Las agresiones al medio ambiente y las consecuencias del cambio climático constituyen dos de las principales preocupaciones de la humanidad. Desde los gobiernos a las personas individuales, pasando por los grupos conservacionistas y/o ecologistas se proponen una multitud de medidas para minimizarlos. Pero algunas de ellas serían sencillas de adoptar, bastaría con nuestra propia voluntad.¿Es Ud. consciente de que si tenemos en cuenta, además del dióxido de carbono a los óxidos de nitrógeno y al metano nuestra alimentación supone mayor porcentaje de emisiones de gases de efecto invernadero que cualquier otra fuente?. Sí, el doble que la del uso de nuestros vehículos pues son unas 8,1 toneladas de “emisiones equivalentes de dióxido de carbono” (eqCO2, que tiene en cuenta a este gas y a los demás) contra las 4,4 toneladas de un vehículo que consuma 9 litros de combustible por 100 km y que recorra 19.000 km anualmente.
En esta colaboración nos haremos eco de algunos aspectos relevantes del año 2008 respecto al medio ambiente, entre los seleccionados recientemente por la revista NEW SCIENTIST, dedicando un interés especial a la relación entre nuestros hábitos alimenticios y el cambio climático. 
MEDIO AMBIENTE
Respecto a medio ambiente y pasado escogemos la investigación de científicos muy competentes que han estudiado las burbujas de gases atrapadas en las zonas de hielo permanente. Según sus deducciones, hace unos 7000 años, la actividad humana, hizo aumentar los gases de efecto invernadero evitando una edad de hielo en la Tierra. Por esa época solamente existían unos 10 millones de personas pero la Agricultura se conocía desde unos 4000 años antes y para favorecerla era habitual provocar grandes incendios de modo que, en la época de Cristo, buena parte de Eurasia ya se encontraba deforestada. Las glaciaciones tienen lugar siguiendo un ritmo regular, que depende de la trayectoria planetaria, con distribuciones características del metano y del dióxido de carbono atmosféricos. Pero hace unos 7000 años las grandes cantidades de gases liberados por los incendios provocados por el hombre produjeron un cambio sustancial, calentando la tierra e impidiendo un periodo glaciar que correspondía de acuerdo a los parámetros regulares.
En cuanto a medio ambiente y presente, comentaremos la incorrecta aplicación de algunos acuerdos del protocolo de Kyoto. En Indonesia y zonas geográficas cercanas las grandes compañías están desecando y eliminando las turberas pantanosas para realizar plantaciones para producir aceite de palma y suministrar a Europa con biocombustibles. Sin embargo, esa eliminación supone una liberación de dióxido de carbono hasta 30 veces superior al ahorro que significa la sustitución del combustible fósil por biocombustibles. Irónicamente fue precisamente en Bali donde, hace poco más de un año, se reunían los responsables mundiales para estudiar la aplicación del protocolo de Kyoto. La realidad es que, en menos de cinco años, Indonesia ha pasado de ser una reserva natural a ser uno de los países más emisores de dióxido de carbono. En el sureste asiático se han cortado y desecado más de 130,000 kilómetros cuadrados de selvas turberas con el resultado de que se liberan anualmente más de dos mil millones de toneladas de dióxido de carbono derivados de la descomposición y quema de los vegetales. Ello significa un 8% de las emisiones anuales totales mundiales derivadas de la combustión de combustibles fósiles. 
En relación con medio ambiente y futuro resaltamos la necesidad de intensificar los esfuerzos en el reciclado para no estropear más nuestro medio ambiente. Pensemos el ejemplo del aluminio: en un sólo país, Estados Unidos, cada segundo se vacían 317 botes hechos con este material, es decir, 680.000 toneladas de aluminio anuales, valorados en unos dos mil millones de dólares, según el precio oficial del metal.  Y, señal de los tiempos actuales, se ha calculado que una tonelada de restos de ordenadores personales desechados contiene más oro que 16 toneladas del mineral normal explotable en una mina de extracción de oro. Y, asombrémonos, porque los residuos electrónicos mundiales superan ya los 18 millones de toneladas anuales.  
NUESTRA COMIDA
Dada la importancia de nuestros alimentos en la emisión de eqCO2, ¿podríamos influir en el cuidado del medio ambiente a través de nuestros hábitos alimenticios? En tal caso, ¿qué consejos debemos seguir respecto al consumo de alimentos producidos localmente o importados?. ¿Tendría ventajas el consumo de alimentos orgánicos sobre los convencionales?.¿Deberíamos modificar algunas de nuestras costumbres alimenticias?.
El grupo Carbon Trust, con sede en Londres, está empeñado en una campaña dirigida a que en el empaquetado de cualquier alimento que se ponga a la venta figure una etiqueta con la cifra de los eqCO2 que supone su producción. Algunos supermercados ingleses ya han iniciado las correspondientes campañas piloto.
Por ejemplo una bolsita de patatas fritas de 35 gramos, una vez ya puesta en la estantería del establecimiento de venta, ha supuesto un consumo de 75 gramos eqCO2 a lo largo de todo su ciclo agrícola (que ha de tener en cuenta el consumo de combustible en maquinaria, la participación de piensos, la recolección, etc.) e industrial (gastos energéticos de limpieza, empaquetado, transporte, etc.). Ya existen disponibles diversos programas informáticos capaces de calcular los valores de los eqCO2 para multitud de productos.
Los cálculos sobre eqCO2 han de tener en cuenta todas las circunstancias que intervienen en cada proceso y por ello no existe una alternativa clara general para escoger entre alimentos locales e importados o entre orgánicos y tradicionales. Así, el pollo o el salmón (y muchos otros peces) “orgánicos”, por las características de su alimentación, alcanzan peores cifras que los nutridos convencionalmente, mientras que sucede lo contrario en los cultivos de maíz, soja, colza o trigo.

CARNE
Lo que si está claro es que los alimentos asociados a emisiones más intensivas son las carnes rojas y los derivados lácteos. Se calcula que si sólo se comprasen productos locales, sin largos transportes, el ahorro podría ser del 4% de los eqCO2 antropogénicos emitidos, una cifra semejante a la que se obtendría porque un día semanal se sustituyese la carne roja y los lácteos por pollo, pescado, huevos o vegetales. La ganadería produce más del 18% de todas los eqCO2 antropogénicos, concretamente, el 9 % de todo el CO2, el 37 % del metano y el 65% del óxido nitroso (principalmente por los fertilizantes).
He aquí unas cifras: un huevo duro cocido supone 333 g de eqCO2, mientras que una taza de cereales con leche alcanza los 1224 eqCO2, principalmente por su contenido lácteo. Mientras que se necesita 2,3 Kg. de cereales para producir 1 kg de pollo, una cantidad equivalente de cerdo precisa 5,9 Kg. que, en el caso del vacuno se eleva a 13 kg de cereales más otros 30 kg de forraje.
Es un problema importante porque a través de la carne y los productos lácteos la humanidad obtiene actualmente más de un tercio de sus necesidades proteicas. En el año 2000 la producción global cárnica fue de 230 millones de toneladas y en los próximos 50 años esta cantidad será duplicada.  Pero los métodos actuales de producir carne según los científicos son muy poco eficaces ya que sólo entre el 5 y el 25% de los nutrientes se convierten finalmente en carne comestible. Los cultivos in vitro cárnicos pueden ser la solución futura."
(Fuente: Diario La Verdad, canal temático "Ciencia y salud". 10-1-2009)

domingo, 3 de abril de 2011

Sonido fronterizo


La Frontera es un legendaria banda española de música vaquera con un  estilo propio de hacer rock, subgeneris country-rock.
En los conciertos de Radio 3 se pudo escuchar su vuelta a los rodeos con el álbum recopilatorio "20 años y un día". He aquí el audio del directo:


Panorama de biodiversidad

El CSIC advierte de que el aumento de temperaturas y la escasez de lluvias harán peligrar la supervivencia de numerosas especies de fauna y flora a lo largo de este siglo.
Dentro de menos de cien años no habrá osos en Cantabria, ni linces en Doñana. Muchas especies desaparecerán y otras migrarán hacia el Norte en busca de mejores condiciones para vivir. Así dibuja el futuro medioambiental de España un estudio sobre las consecuencias a medio y largo plazo (desde 2040 a 2100) del cambio climático sobre plantas, aves, reptiles, anfibios y mamíferos de la Península Ibérica, que ha sido elaborado por científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Extremadura, y promovido por el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino. 
Los autores del estudio indican que la amenaza de la 'sexta gran extinción' (como la que se llevó por delante a los dinosaurios) es inminente, basándose en los datos del ritmo actual de destrucción de especies que, de no tomar medidas urgentes de conservación, podría llevar al planeta a perder las tres cuartas partes de los animales que hoy lo pueblan durante los próximos siglos. 
España, el país de mayor biodiversidad de toda Europa, con el 50% de la flora y fauna del continente, no escapará a este desastre.
La principal conclusión del estudio del CSIC y la Universidad de Extremadura es que el cambio climático impactará de lleno en la fauna de vertebrados de la Península Ibérica, hasta el punto de que más del 51% de las especies podría requerir medidas concretas de conservación y adaptación para compensar los efectos de las alteraciones climáticas entre los años 2041 y 2070.
Los autores del trabajo analizaron la evolución y el comportamiento de la flora y la fauna española. Para ello evaluaron 292 vertebrados terrestres representativos. En concreto, 27 especies de anfibios, 33 reptiles, 61 mamíferos y 171 aves.
El análisis se realizó a partir de la información climática y los escenarios futuros que elabora la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y el Instituto de Meteorología de Portugal para saber cómo será la distribución potencial de esas especies a lo largo del presente siglo. Se utilizaron los datos mensuales de temperaturas y precipitaciones procedentes de estaciones meteorológicas del periodo comprendido entre 1961 y 1990.
La Aemet pronostica que, para 2100, se producirá un incremento de más de tres grados de la temperatura del país y un descenso sustancioso de las lluvias, de hasta un 20% ó 30%, por lo que la supervivencia de numerosas especies tanto de flora como de fauna peligrará.
El cambio climático provocará a lo largo de este siglo un movimiento de las características meteorológicas del Sur al Norte. Así, el clima de la mitad sur de la Península se 'africanizará', mientras que la mitad norte tenderá a ser más mediterráneo. «Para que se entienda, Benidorm estará en el Cantábrico», explica Ricardo Gómez Calmaestra, uno de los autores del proyecto. Esto significaría que tanto la flora como la fauna cambiarán su hábitat, por lo que su supervivencia dependerá de las medidas de adaptación que se implanten.
Los resultados del estudio muestran que para el periodo 2071-2100 en un escenario climático extremo, el 85% de los anfibios, el 67% de los reptiles y mamíferos y el 63% de las aves podrían ver reducida en más de un 30% su distribución actual.
La peor parte es para los anfibios porque son los más vulnerables a la reducción de la humedad y el aumento de temperaturas, y tienen una capacidad de movimiento más limitada que el resto. Los mapas del estudio muestran que grandes extensiones del Sur no serán aptas para, por ejemplo, el sapo común o la salamandra.
El trabajo también confirma que el aumento de las temperaturas y el descenso de las precipitaciones en la mitad sur de la Península provocará la migración de especies hacia las regiones del Norte y Noreste.
Así, el oso pardo, del que actualmente sobreviven en España dos poblaciones, la pirenaica (que prácticamente está ya extinta) y la cantábrica, verán cómo en el último tercio de este siglo desaparecen por completo las condiciones climáticas idóneas para su supervivencia. En el caso del lince, el aumento de las temperaturas lo empujará fuera de Doñana y los supervivientes -si los hay- deberán buscarse nuevos hábitats el Norte.
Los ciervos, a su vez, podrían dejar las actuales dehesas manchegas. Por otro lado, la desecación de cauces y marjales daría la puntilla a peces autóctonos como el fartet en Alicante y Murcia. Y así un largo etcétera.
Las condiciones áridas que se darán en el país afectarán enormemente a las especies forestales, de las que el 20% sufrirá cambios en su hábitat natural.
El investigador de la Universidad de Extremadura y coordinador del proyecto de flora del estudio, Ángel Felicísimo, apunta que en el norte de España la disminución de la precipitación a nivel global afectará a los bosques, que recibirán entre 200 y 300 litros por metro cuadrado menos al año.
La situación será especialmente preocupante para árboles como el pinsapo, el abeto común, la encina (sobre todo, en La Mancha y Alicante), el roble albar y el alcornoque, que encontrarán condiciones más duras para sobrevivir en su ubicación actual.
El pinsapo, por ejemplo, es una especie autóctona de la sierra de Cádiz, que sólo puede desarrollarse en las condiciones especiales y propias del clima de la zona. Si cambian, no podrá sobrevivir.
Otro caso que destaca el estudio es el del alcornoque, que podría desaparecer de Extremadura y encontrar su nuevo sitio en el clima continental de Galicia.
En general, los lugares que mantendrán las mejores condiciones climáticas para albergar las especies serán algunas zonas del norte de Castilla y León, Asturias y Cantabria.
Los escenarios futuros que plantea el estudio no tienen en cuenta la capacidad adaptativa de las especies.
Felicísimo explica que la fragmentación de los hábitats provocada por el hombre y la rapidez de los cambios que se están experimentando hará difícil que las especies se adapten como lo han hecho en el pasado a las alteraciones del clima. Por ello, propone una serie de medidas para ayudar a la adaptación de las distintas especies de flora y fauna. Entre ellas, la declaración de nuevas áreas protegidas y la creación de corredores ecológicos para el desplazamiento de los animales.
Para las especies en peor estado recomienda la cría en cautividad y la conservación de germoplasma. Es decir, crear almacenes con semillas de las plantas que hoy existen, pero que pueden haber desaparecido dentro de varias décadas
Otra de las propuestas es la creación de una lista naranja con especies no amenazadas actualmente, pero que podrían llegar a estarlo en unos años. La idea es revisar el estado de amenaza de las especies según criterios que incluyan los efectos directos e indirectos de las alteraciones climáticas.
(Fuente: Diario La Verdad, canal temático de Medio Ambiente. 29/3/2011)
El siguiente vídeo nos muestra la importancia de la biodiversidad en el sostenimiento de los ecosistemas:



La Fundación Biodiversidad es una entidad española que apuesta por la investigación, la promoción y la educación necesarios para conservar y restaurar nuestros ecosistemas.



Esta fundación ofrece unas interesantes actividades formativas denominadas BioDiver (pulsa y aprende).